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Miss Universe 2004
Jennifer Hawkins conversó con el Nuevo Día de Puerto Rico y dio a conocer
cómo han sido sus vivencias portando la banda de la mujer más bella del
universo.
Para Jennifer todo esto ha sido nuevo ya que nunca había seguido de cerca un
certamen de belleza, por lo que no puede emitir un juicio claro sobre lo ganado
o lo perdido tras la victoria. "Nunca esperé nada específico antes de esto y
todo fue tan rápido... es decir, me fui directo a Nueva York y tuve que
despedirme de inmediato de todos y no me había creado idea de nada antes de que
esto pasara".
En su fiesta de recibimiento en la ciudad de Sydney, Jennifer participó en
varias actividades, entre ellas, un desfile de moda. Cuando realizaba el último
recorrido por la pasarela, su falda azul turquesa cayó al suelo quedando al
descubierto su trasero tapado con una diminuta tanga roja. La reina dio la
vuelta, intentó taparse con las manos y salió riendo del escenario, mientras los
lentes fotográficos no dejaban de disparar y la imagen recorría todo el
universo.
A este tipo de situaciones es a las que Miss Universo 2004 ha debido
adaptarse, pues sus "no expectativas" antes de convertirse en reina impidieron
que se preparara para iniciar una vida constantemente asediada por el ojo
público, que reseñará, más allá de su regreso a casa, su accidente. "Fue muy
embarazoso, la prensa se agarró de eso y todo lo que pude hacer fue trabajar con
lo que pasó. Aunque me trataron con respeto, no me siguieron o algo así cuando
me fui de la tarima", comenta en referencia a los camarógrafos y fotógrafos.
"Después de este tiempo no lo veo como: '¡Oh, Dios mío, no puedo salir a la
calle!', pero es el factor de no estar preparada y no saber cómo actuar en ese
momento, en un fashion show... era mi bienvenida a casa, ¿entiendes? Estaba
tratando de causar impresión en los australianos, tú sabes, es tu país, y
después, al día siguiente salir así en todos los periódicos...", cuenta todavía
con cierta tristeza, sin aún asimilar que el estar bajo la lupa pública abre un
espacio en los titulares en situaciones buenas o malas.
Las metas de Jennifer Hawkins no han variado mucho tras ingresar a una
competencia de belleza. Sus ojos siguen apuntando hacia la televisión. "Tenía
mis metas desde antes de ganar la corona y una de ellas sigue siendo incursionar
en la televisión", destaca la joven de 20 años, a quien le interesa conducir un
espacio dedicado a la moda o a los viajes.
Por lo pronto, se ha dedicado a vivir sus días como reina y disfrutar de la
ciudad de Nueva York, en donde reside junto a Miss Estados Unidos, Shandi
Finnessey, y Miss Estados Unidos Teen, Shelley Hennig.
Para la beldad rubia, su abrupta mudanza a Nueva York no representa
independencia, pues antes de participar en la competencia, vivía sola en las
afueras de Sydney. "Pero Nueva York es algo diferente. A algunas personas no les
gusta, pero pienso que es una ciudad maravillosa en la que hay movimiento las 24
horas. Siempre puedes hacer algo diferente", señala.
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